lunes, 19 de abril de 2010

Paradoja del amor que contiene su dolor: un dolor procedente de su centro vacío (soledad) que busca al otro (convexión) hasta alcanzar, compasivamente, su concavidad centrífuga. ¿Acaso la solución, la gnosis o salvación radica en asumir ese centro descentrado o trasfondo vacío más para compartirlo que para rellenarlo?...

El simbolismo nos posibilita salir de nosotros para acceder al otro, pues sólo a través de lo otro encontramos el camino horadado hacia nosotros mismos.

martes, 2 de marzo de 2010

Nota en a.m.



No sólo doy imágenes sino hasta reflexiones: me quejo, discuto, unifico, enciendo, corrompo, y todo ello con palabras que no son mías, y ni siquiera tengo demasiadas faltas gramaticales; todo sucede como si realmente fuera así, como si yo pensara, yo sintiese, yo viviera. Y no soy más que una silenciosa, una huérfana sordomuda, hija de algo que se arrodilla y de alguien que cae.

Pasarme las noches de mi vida escarbando en el lenguaje como una loca…


Alejandra Pizarnik

viernes, 5 de febrero de 2010

Sueños

Los cuerpos, abrazados, van cambiando de posición mientras dormimos, mirando hacia aquí, mirando hacia allá, tu cabeza sobre mi pecho, el muslo mío sobre tu vientre, y al girar los cuerpos va girando la cama y giran el cuarto y el mundo. "No, no -me explicas, creyéndote despierta-. Ya no estamos ahí. Nos mudamos a otro país mientras dormíamos."
Eduardo Galeano

miércoles, 13 de enero de 2010

El discurso de Doménico en 'Nosthalgia'




(¿Dónde estoy? Cuando no estoy en la realidad y tampoco en mi imaginación.
Hago un nuevo pacto con el mundo...
¡Que haya sol de noche!

Y que nieve en agosto.
Las cosas grandes llegan a su fin.
Sólo las cosas pequeñas quedarán.

¡La sociedad debe estar nuevamente unida!
Y no continuar fragmentada.

Bastaría observar la naturaleza para ver que la vida es simple.
Debemos volver al punto de partida. Al punto donde pagar
por el camino errado.
Debemos volver a las bases principales de la vida,
sin ensuciar el agua...
¿Qué clase de mundo es este?
Si un loco les dice
que deben avergonzarse.
(...)
¡Oh madre! ¡Oh madre!
El aire es aquella cosa rápida
que gira en torno a la cabeza
y se torna más clara
cuando usted ríe...)






jueves, 3 de diciembre de 2009

Poemas de "La otra cara del sol", Amanda Castro





4

Libertad
la piel de una caricia
y la locura de tus costas
no los hombres ciegos

El odio ha arrancado de los ojos
la retina y el amor se ha dormido
Todo parece triste
triste con la tristeza que sólo aquí
puede verse
triste como mar hecho desierto
las algas muertas
triste como cuando se nace sin amor
y se muere sin conocerlo
Todo se ha reducido
a un odio
la tierra duele como cuando se pierde
la niñez
     o la virginidad


6

Café negro y fuerte
tegucigalpa detrás de un espejo
moviéndose a medio-día
como-sin-voz-s
De vez en cuando una señal
de naufragio
otras sólo la muerte
Parece que todo está desesperado
escondiendo la ternura
detrás del recibo de la luz
Del sol sólo nos queda
este sofocante calor
revés de la esperanza

De vez en cuando
van a la montaña
y sueñan


9

Todos los pormenores
de la angustia se disipan
en tu verso
igual que castillos de arena en el mar

Después
cuando la tarde invade las cosas
se ve la otra cara del sol
todo se queda quieto
igual que las estrellas
todo parece triste y no lo está

Todo leyéndote
la historia entre los brazos
desenterrando algas de tu pecho
bebiéndose
tu savia de molusco


*
a Alexis Ramírez

Con el conque de leerle poemas
me iba arrimando a su costa
hasta que llegó el día
—levar anclas—
y comprendí que se trataba de un bello puerto
—lo de divino, era verdad—
el tiempo pasó corriendo por la ventana

Ni siquiera tengo el pico
como el de pichi
pero algún día
el menos pensado
encontrarás en mis alas algo de su color
ya para entonces
los dos seremos el mar


jueves, 26 de noviembre de 2009

Nota para vos


Bolero

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.
Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.
Por ahí un papelito
que solamente dice:
Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.


Julio Cortázar
(de Todos los fuegos el fuego)

jueves, 15 de octubre de 2009

Un poema de Óscar Ordónez Lastra


"Vos sabés que no hay palabras..."





25

Te observo.
Sin que puedas verme te observo;
vigilo tu sombra
tu más íntimo momento,
tu misterio cotidiano de la bolsa de la compra
y el horario que marcan los atascos.
Sandalias nuevas y café con donuts a las seis.
    Ahorita te estás bañando
y sin que puedas darte cuenta te vigilo
sin que puedas verme, te observo
y eres un ánfora olvidada bajo la lluvia
y busco deletrearte descifrarte
darte tu extensión,
busco la leyenda púrpura que enciendes en mi entraña y en mi
    Pero como siempre me desvío                              mi nervio.
y formulo planes para gozarte más,
te descubro y desnuda el agua tibia te desborda
y te recorre y te peina y te ordena
los líquenes y muslos de tu jardín secreto
la cabellera                       (los musgos)
de un duende,
el lomo de los búfalos,
la tormenta de mi lengua. El agua se demora en tus pezones
te abrillanta y suaviza los pechos, te reconoce con sus mil otras lenguas.
La espuma del shampoo corona tu cabeza
de algodones y flores del naranjo que es el azahar,
que se deslizan y pierden en el desagüe; vapores
y brumas cubren de vahos el espejo del botiquín.
    Sobre la taza del water
veo tus bragas, tu ropa amontonada sin cuidado,
—y pienso—
es maravillosa tu cenefa a través de los encajes.
   Me desquicias
me turbulentas —palpo el botón de dicha esta en sazón—
flotan perfumes de animal en celo revolcándose
en un estanque. Algo a tierra, algo a madera
algo a mar,
te das vueltas contra la pared
y veo como el agua modela tu cintura,
enrojece tu culo de guitarra;
pero por sobre todo veo el rizo denso
justo encima del botón de tu clítoris
y me dan ganas de entrar
y beber
el líquido que gota a gota se destila
saturado de orín, de sudor, de ovario maduro,
de lubricante, de mineral arrebatado
a tus poros,
y de polvo que quién sabe en qué momento del día
te barnizó; sobre el borde de la bañera —ahorita— levantas
y te acaricias
—con la esponja y el gel— el tobillo rotundo
de catedral en reposo,
el pie y las estrellas de mar de las uñas,
y de repente
te enderezas y me descubres furtivo —alucinado—
me sonríes y espero;
pero me preguntas la hora
justo cuando el tiempo ya no podría
ya no podrá
—voy a llegar tarde— me dices húmeda y chorreante,
—tranquila tranquila— te digo
intuyendo seguro como el cáncer y el bronce
que en algún lugar
alguien adiestra pájaros para que vuelen al fondo del mar
con un edificio atado al cuello,
un martes
un domingo...


viernes, 9 de octubre de 2009

Padre nuestro a San Ernesto de la Higuera





“No porque hayas caído tu luz es menos alta...”
Nicolás Guillén.

Padre nuestro que estás en todas partes,
en el llano, en la sierra y en los montes
en el indio que llora su desgracia,
en el latino que es vilipendiado.
Santificado es ya tu Nombre.

Únenos en tu reino
para poder hacer tu voluntad
así en la tierra como en el cielo,
y más allá del cielo y de la tierra.
Para acabar de una vez con la indigencia
de aquellos a quienes pertenece más tu Reino
y se mueren en grupos
en todas las esquinas de la América
sin que nadie quiera darles
el pan suyo de cada día de hambre y de miseria.

No nos perdones nunca nuestras deudas,
ni perdones tampoco las ofensas
que te hemos proferido pasando indiferentes
ante tanta mejilla abofeteada,
apartando los ojos para no ver tu rostro
en cada humillación desamparada.
Perdónanos si quieres la nostalgia
de no haber nacido en otro tiempo
cuando andabas repartiendo panaderías
y cooperativas pesqueras,
escuelas, hospitales y reformas agrarias.
Perdónanos si quieres la tristeza
de contemplar tu imagen convertida
en estrategia de mercadotecnia,
sirviendo de incentivo a las trivialidades
que siempre despreciaste.

Nunca perdonaremos a tantos que nos deben;
a los que nos privaron de conocerte vivo,
ni a los que han malgastado
treinta años de tu ejemplo.
No nos dejes caer en la tentación
de perdonar a un solo mercader o demagogo
que utilice tu nombre o tu figura
para engordar su infamante bolsillo,
y líbranos del mal de enajenarnos
ante tanta desgracia.

Hasta la victoria siempre.

Amén.



Carlos Rodríguez Almaguer

miércoles, 16 de septiembre de 2009

La metáfora del rostro


Hace poco terminé la lectura de un libro que es más bien un diálogo epistolar entre Umberto Eco y Carlo María Martini, titulado En qué creen los que no creen y, aunque en su mayoría trata cuestiones éticas y de interrelación entre creyentes y no creyentes, el libro contiene algo que más que llamarme la atención me conmovió, como siempre pasa cuando hurgamos en recuerdos, en mi caso bastante recientes. Se trata de una alusión a eso que Lévinas llamó "la metáfora del rostro", en la cual explica la alteridad del Otro, y ese poder radicado en su rostro donde se manifiesta la miseria, el dolor impregnado en arrugas y cicatrices, la explicación material del sufrimiento de ese Otro al cual estamos suscritos, o como mejor lo explica Eco: "Es el otro, su mirada, lo que nos define y nos forma".
Lévinas en toda su obra nos da a entender esa importancia trascendental que tiene el ser humano frente a otro ser humano y esa necesidad inalienable de mancharnos, impregnarnos, llenarnos y hasta mancillarnos de ese todo que conforma a nuestro Otro. Cada rostro, desde su finitud, desde su existencia concreta, presenta una demanda de comprensión y justicia: una demanda infinita. En este libro Eco cita una reflexión de Italo Mancini que inmediatamente nos remite a esta idea de Lévinas sobre la infinitud de nuestra esencia encarnada en el rostro del Otro y que resume de forma sencilla lo que he tratado de esbozar aquí: la esencia de la vida, el amor, la muerte, y todo lo que subyace en ellos, se ve reflejada en el rostro del Otro, nuestro complemento, el Yo mismo visto a través del espejo.

"Nuestro mundo, para vivirlo, amar y santificarse, no está dado por una teoría neutra del ser, no está dado por los acontecimientos de la historia o por los fenómenos de la naturaleza, sino por la existencia de estos inauditos centros de alteridad que son los rostros, rostros para ser vistos, para respetarlos y para acariciarlos."

domingo, 6 de septiembre de 2009

Canción a Maiakovski



Desde el cuarto alto sonaba la canción que corresponde al video de arriba, cuando me desperté esta mañana e inmediatamente se me vino a la mente ese poema de Maiakovski escrito después de abandonar la celda. Por supuesto que estas relaciones, siempre, tienen su depositario, o depositaria...


¡Qué queréis!
Las páginas
susurrantes
entreabren sus párpados,
y el olor
de la pólvora
insiste
en nuestras fronteras.
Nada nuevo
cae bajo el rayo
cuando uno tiene
más de veinte años.
¿Vamos a entristecernos
por eso?
¿Vamos a gritar que nos hundimos?
La historia con sus aguas bravas,
la guerray las amenazas
están ahí:
nosotros
seguiremos adelante
como una proa en medio del espacio.

Vladimir Maiakovski
de “Poemas 1927-1929”