lunes, 18 de octubre de 2010

Rayuela, capítulo 93

(...)

Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura.
Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname...






miércoles, 15 de septiembre de 2010

"Ser cristiano es ser revolucionario" (*)


Hoy recordamos con pasión la desaparición y asesinato de un hombre de fe, de fe en los pobres, de fe en la esperanza; que logró trascender desde que identificó su papel como hombre y como predicador de la justicia, y orientó esa fe en la utopía verdaderamente cristiana de un mundo justo, armonioso, con libertad, paz y hermandad.

El padre Guadalupe como se le conoció, fue un jesuita que llegó, como llegan muchos predicadores del evangelio a nuestras tierras, con el fin de hacer crecer la fe de tantos que buscan una luz en medio de tanta oscuridad. Pero el padre Guadalupe encaminó su trabajo específicamente a los campesinos, y como resultado de esta experiencia con los pobres, habitantes de los barrios, obreros, y pueblos indígenas se empezó a germinar en él esa semilla que guarda en sí la idea de que sólo un cambio radical en las estructuras sociales, guiado por estos mismos hombres sin tierra, traería el fin de la desigualdad. Esto lo llevó a una reinterpretación del evangelio y del mensaje de Cristo, adaptándole aspectos claves del marxismo como herramienta de análisis de las causas de la pobreza. El renunciar a las comodidades que pudo tener en su país natal (el Imperio) por vivir con los pobres y ser uno más dentro de ellos, es evidencia de la nobleza y del espíritu revolucionario que imperaba en el padre Guadalupe, ejemplo que nos cuestiona nuestra praxis revolucionaria.

Toda esta identificación con el pobre, por sus causas y luchas, llevaron al padre Guadalupe a fundir su fe en acero y transformarse en combatiente de la verdad y de lo justo, dejando a un lado sus orígenes y, sobre todo, seguro de que él pertenecía a una sola raza, que es la humanidad, a la cual entregó su vida.

Es hoy cuando debemos autocuestionarnos, con ejemplos heroicos como el del Padre Lupe y del resto de compañeros que de verdad creyeron en un cambio por nosotros, por nuestra Patria, y que entregaron su vida a ese ideal noble. Preguntémonos, compañeros, hasta qué punto estamos comprometidos con el cambio, ¿marchando? ¿leyendo? ¿criticando?, ¿o simplemente creyendo que “hacemos algo”?; si nos revisamos pasando factura a nuestros logros, concluiríamos que a todas y todos los compañeros que cayeron en combate les debemos una revolución y una Patria libre.

La mejor forma de hacerle tributo al padre Guadalupe es cumpliendo con nuestro papel histórico, en el trabajo y la lucha continuada, sin reparos, sin descansos, con compromiso y convicción. La fe y el amor que profesa la verdadera Iglesia –esa que se construye en el corazón de la gente, y no en altos y onerosos edificios-, obliga a tomar parte activa en los procesos revolucionarios, esa es la única vía de emancipación del ser humano.

Hoy, rendimos homenaje al Padre Guadalupe Carney, comprometiéndonos a luchar inclaudicablemente hasta construir una Patria digna, sobre los cimientos de los que cayeron luchando y creyeron en la justicia y el amor.


Padre Guadalupe ¡presente!
¡Viva la heroica columna del PRTC-H!
¡Fidelidad a nuestro pueblo y sus mártires!




martes, 10 de agosto de 2010

Poemas de Alexis Ramírez

"El loco divino"
Fotografía de Fabricio Estrada



Uno

Antes de niño
(yo era apenas un tic en el vientre de mi madre)
ya se escuchaban voces sudorosas
Morazán vigilaba desde entonces
y nadie se atrevía a mojar sus faldones de bronce
ni los perros eximios civilistas.

Pasaron varias décadas
y hoy me siguen dando por pan las mismas tortas
manotadas de ahogado por cerebro
y un rótulo en la frente
sexo lugar mujer todo está en orden
y el corazón me cuelga en el fondo de un polígono
           de tiro militar.


Dos

Mis venas y mis nervios
dentro de ti lo saben
mis barquillos de papel indemne
retan pequeños lagos en las calles
el viento hunde sus raíces
y vuelca las velas

Un traje -azul-marinerito-lindo
mira este dolor grande
desde su poco dolor
y estruja mis sueños con sus botas nuevas

Un día creceremos
él asido a sus velas
yo hundido en mis lagos

las raíces del viento dolerán aún


Cuatro

Mi padre me enseñó a escarbar la tierra
hasta que aparecían las gallinaciegas
—nunca me dijo nada sobre especies feroces—
mi madre a no tocar las mariposas
y a leer en un libro novelado lo que ocurría en Francia o en España
y para no ser menos me hizo creer en dios y hasta en
        querubes
Nadie me dio a entender que mi ángel guardián era una
forma imprecisa
ni que de vez en cuando podría confundirlo con un agente
         del orden en persona.



Siete

Pero ahora nos toca vestirnos de hombre
salir a la calle —marcharnos para siempre—
tomar un amor grande y andar con él a cuestas
sobre el hervor medroso del asfalto
y el amarillo -lindo-de cien-mil-charreteras
aprender de memoria la hora de matar al centinela
su pedestal y su maleza
hacerlo sabiamente delante de todos
(no importa que unos tengan en la frente cinco estrellas
o sean al unísono
el poder y la vida
la voz de dios
la muerte
aunque pretendan el derecho de pronunciar
tú aquí y allá
arriba
abajo
y ordenar el color y la forma)
frente a ellos
es un deber
hermanos
destrozar esta vergüenza que nos dieron por patria
y construirla de nuevo
tomando
las debidas precauciones.


(de Perro contado, 1974)



XI

Y, ya sabiendo, pues
que a las ciudades
  y a la región
   y a la patria
    y al continente
     y al mundo
      y al universo
y al Caribe
se los había llevado
la chimuela
pero no a mi gata
Leyenda de Birmana
me puse a redestruir
el amor que había construido
para que fuera
piedra de tropiezo
    de la rabia.

Y, en eso estamos
el amor, mi gata
y yo.
Leyenda de Epitafio.
A lo lejos, Liszt arpegia
Beethoven derrubia
se empantalona
Jorge Arena
y le siguen echando
a la cigüeña
las culpas
otro pájaro.
(Señora, por favor,
no lleve niños al quirófano
que duele quedarse sin riñones
hoy en día).


X

(...) Los noticieros me notician
que la tarde se enfermó
de hastío
que el santo tiene frío
huelguizó su eternidad
el diablo
le acompañan
redentores y píos
con un enorme etcétera
sólo tu amor me salva
de recuperar
la estúltica
cordura.


II
Autobiografía

Con suavemente afán
de gota a gota
deslío un dulce líquido
sobre todos los oasis
para aumentar
la sed
del caminante.

(de Cuenta regresiva, 2004)


A

Globalizaron todo
pero no tu mirada
ni aquel dos de febrero
cuando en el paraíso terrenal
del siglo diecisiete
mi madre, confundida
parió mi amor por la montaña
antes de que los padres
de sus padres
la soñaran.

Después
vino el olvido secular
las centurias de lucha
y el terco siglo veinte.
En vano quiso la señora
darle un cuerpo a mi estancia;
apenas pudo
señalar el punto
en el cual sobre muero.


Dibujo No. 6

Sólo esta soledad
justifica el azul
de tu entrepierna.
         ¿es tan fría la nostalgia
como impúdica
tu inocencia
al posar?


Dibujo N° 7

Mira este trabalenguas que, si fuera
un poema, cargaría menos sentido
cuento expresado con colores
que aún se duelen del espatulazo
o del techo sin culpa
que el pintor les enrostra
veladura en ristre. Novela
dicho con palabras, sería
tragedia con óleos made in Grecia.
Estampa coloquial, si las señoras
y señores: y los excelentísimos,
etcétera
supieran
que la modelo
ayer
sintió la tibia urgencia
de invitarme
                   a un café.

(de Recuerdos del mañana, 2006)

martes, 8 de junio de 2010

Satisfacción


Lo más hermoso para los que han combatido
su vida entera,
es llegar al final y decir: creíamos en el hombre y la vida,
y la vida y el hombre jamás nos defraudaron.
Así son ellos ganados para el pueblo.
Así surge la eternidad del ejemplo.
No porque combatieron una parte de su vida,
sino porque combatieron todos los días de su vida.
Sólo así
llegan los hombres a ser hombres:
combatiendo día y noche por ser hombres.
Entonces,
el pueblo hace sus ríos más hondos
y los mezcla para siempre con sus aguas.
Así son ellos, encendidas lejanías.
Por eso habitan hondamente el corazón del ejemplo.


Otto René Castillo
(Guatemala)


viernes, 7 de mayo de 2010

Poemas de "También del mar", José Adán Castelar




Cae 
la hora, ya
oscurecida.

No hay viento
que junte
los cabellos. El remo hunde las manos
en el agua mansa, rareza
de este crepúsculo.

La pequeña nave
deslizante, roza
el pétalo.

Y en las orillas,
sombra y hojas 
nos recuerdan.


Coyoles Central

Ahora mismo yo podría disparar
una bala en este poema
o gritar me lleva
el diablo aplastando una estrella.
Ahora mismo —sin ir muy lejos— yo podría
condenarme al cepo del silencio
sentarme
a la siniestra del hombre—padre
o ir al Carril
besar a Rosa allí
y cantar cantar
pero hay demasiado fruto
lunar en los árboles
y mucho viento del Aguán gritando te amo
y tantos seres comidos por la fluvial
muerte del sur para que yo deba preocuparme
por la ululante soledad
por mi corazón golpeado por la espera
por una muchacha de ojos grises
que me aguarda en la noche
o por ti
lugar de tumbas
"ancho pétalo seco"
me lleva putas de la rabia
del fracaso
o por la poesía del obrerito que por fin
pudo amar este sitio
entre la crueldad
de oscuros habitantes
cercados con alambre de púas como presos
y presos.


Despertar

La vida, atada a un destino
de armas, desfallece.

               Los culpables,
sacan del mar
ballenas muertas.

Pero conozco el pétalo de la rabia
y el aire que abre puertas
en lo oscuro.

    Respiro ese norte
esta mañana, y, como a una patria,
le he seguido entre piedras
y huertos.


Abandono

Casa deshabitada
en medio del campo,
rodeada de verano,
de silencio quemado.

Casa como una hora
nunca vista
por nadie:
en ningún reloj,
en ninguna espera.

Ni susurros
ni lamentos, sólo la casa
sola en medio del campo,
como tumba
de asombro, como una soledad
de vestigios radiosos.

lunes, 19 de abril de 2010

Paradoja del amor que contiene su dolor: un dolor procedente de su centro vacío (soledad) que busca al otro (convexión) hasta alcanzar, compasivamente, su concavidad centrífuga. ¿Acaso la solución, la gnosis o salvación radica en asumir ese centro descentrado o trasfondo vacío más para compartirlo que para rellenarlo?...

El simbolismo nos posibilita salir de nosotros para acceder al otro, pues sólo a través de lo otro encontramos el camino horadado hacia nosotros mismos.

martes, 2 de marzo de 2010

Nota en a.m.



No sólo doy imágenes sino hasta reflexiones: me quejo, discuto, unifico, enciendo, corrompo, y todo ello con palabras que no son mías, y ni siquiera tengo demasiadas faltas gramaticales; todo sucede como si realmente fuera así, como si yo pensara, yo sintiese, yo viviera. Y no soy más que una silenciosa, una huérfana sordomuda, hija de algo que se arrodilla y de alguien que cae.

Pasarme las noches de mi vida escarbando en el lenguaje como una loca…


Alejandra Pizarnik

viernes, 5 de febrero de 2010

Sueños

Los cuerpos, abrazados, van cambiando de posición mientras dormimos, mirando hacia aquí, mirando hacia allá, tu cabeza sobre mi pecho, el muslo mío sobre tu vientre, y al girar los cuerpos va girando la cama y giran el cuarto y el mundo. "No, no -me explicas, creyéndote despierta-. Ya no estamos ahí. Nos mudamos a otro país mientras dormíamos."
Eduardo Galeano

miércoles, 13 de enero de 2010

El discurso de Doménico en 'Nosthalgia'




(¿Dónde estoy? Cuando no estoy en la realidad y tampoco en mi imaginación.
Hago un nuevo pacto con el mundo...
¡Que haya sol de noche!

Y que nieve en agosto.
Las cosas grandes llegan a su fin.
Sólo las cosas pequeñas quedarán.

¡La sociedad debe estar nuevamente unida!
Y no continuar fragmentada.

Bastaría observar la naturaleza para ver que la vida es simple.
Debemos volver al punto de partida. Al punto donde pagar
por el camino errado.
Debemos volver a las bases principales de la vida,
sin ensuciar el agua...
¿Qué clase de mundo es este?
Si un loco les dice
que deben avergonzarse.
(...)
¡Oh madre! ¡Oh madre!
El aire es aquella cosa rápida
que gira en torno a la cabeza
y se torna más clara
cuando usted ríe...)






jueves, 3 de diciembre de 2009

Poemas de "La otra cara del sol", Amanda Castro





4

Libertad
la piel de una caricia
y la locura de tus costas
no los hombres ciegos

El odio ha arrancado de los ojos
la retina y el amor se ha dormido
Todo parece triste
triste con la tristeza que sólo aquí
puede verse
triste como mar hecho desierto
las algas muertas
triste como cuando se nace sin amor
y se muere sin conocerlo
Todo se ha reducido
a un odio
la tierra duele como cuando se pierde
la niñez
     o la virginidad


6

Café negro y fuerte
tegucigalpa detrás de un espejo
moviéndose a medio-día
como-sin-voz-s
De vez en cuando una señal
de naufragio
otras sólo la muerte
Parece que todo está desesperado
escondiendo la ternura
detrás del recibo de la luz
Del sol sólo nos queda
este sofocante calor
revés de la esperanza

De vez en cuando
van a la montaña
y sueñan


9

Todos los pormenores
de la angustia se disipan
en tu verso
igual que castillos de arena en el mar

Después
cuando la tarde invade las cosas
se ve la otra cara del sol
todo se queda quieto
igual que las estrellas
todo parece triste y no lo está

Todo leyéndote
la historia entre los brazos
desenterrando algas de tu pecho
bebiéndose
tu savia de molusco


*
a Alexis Ramírez

Con el conque de leerle poemas
me iba arrimando a su costa
hasta que llegó el día
—levar anclas—
y comprendí que se trataba de un bello puerto
—lo de divino, era verdad—
el tiempo pasó corriendo por la ventana

Ni siquiera tengo el pico
como el de pichi
pero algún día
el menos pensado
encontrarás en mis alas algo de su color
ya para entonces
los dos seremos el mar